
Estoy esperando.
En los bancos, en los rincones
de las salas de espera de la tierra,
junto a árboles cuya savia sube y sube
a escapar en las hojas grises y perderse
en el último aire.
Esperando
al que por fin llegue,
tarde, perdido, el siempre
anhelado, caminando
no por mi calle sino cruzando
la esquina donde espero.
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