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lunes, 20 de junio de 2011
Ayer quise darte un abrazo y no pude. Así que pensé otra alternativa para poder desearte feliz día y darte un regalo. El mejor regalo que una hija (favorita ja) puede darle a su papá. Y da la casualidad que es el mismo regalo que me diste vos a mi. Ese que dejaste colgado de la luna, y que dijiste que iba a tener la fuerza de mil tormentas. Ese regalo que nunca me dejó sola, y que me dijiste que alimente de esperanza y de pequeñas ilusiones, deseos realizables y todo el amor que me fuera posible. Gracias por regalarme algo semejante. Gracias por darme libertad. Y como tengo de sobra quería regalarte un poco en tu día. Te doy la libertad para que explores el Universo a tu antojo, te doy libertad para que seas agua y oxígeno, árbol y tierra. Quiero sentirte ser en las montañas, en el bosque, en tu pueblo, en el mío. Quiero que seas el Universo. Quiero poder encontrarte sin tener que buscarte. Quiero que seas el camino, la verdad, y el respeto. Quiero que seas la crítica que construye y la lluvia cayendo. Quiero que seas libre. No voy a llorarte esta noche. Sólo voy a agradecerte haber aparecido en mi vida, y llenarme de amor casi 17 años de mi vida. Lo que aprendí con vos es demasiado valioso e importante y prometo ponerlo en práctica. Te amo sabías? Te amo demasiado.
domingo, 5 de junio de 2011
Puede que hoy esté de pie; puede que hoy sean otros mis problemas; puede que ya no encuentre felicidad en las rebuscadas cosas; puede que sólo halle mi escencia entre tus hojas de papel. Puede que en estos días el sol queme más; puede que desde ayer hasta mis huesos sientan en frío; puede que tu voz no suene más en la cotidiana realidad; puede que ya no me conforme con los recuerdos; puede que ya los abrazos imaginados no me abriguen. Puede que ya hayan pasado más de 2 años; puede que hoy me duela saber que tus ojos no me verán crecer; puede que a veces se me agote la paciencia; puede ser que a la vida le guste jugar con mis decisiones.
Pueden pasar muchas cosas, y puede que pasen otras más; y sigue doliendo saber que tus ojos no me ven, pero alivia saber que tu alma lo ve todo. Puede que te extrañe igual o más que siempre, pero puede que hoy duela igual o menos que ayer. Llega el invierno y trae recuerdos. Espero que el frío congele el dolor. Sólo me acuerdo las sonrisas desparramadas en las meriendas invernales de hace 5, 4, o 3 años atrás, tu voz respondiendo mis llamadas a la hora de la siesta, el día que gasté un mensaje de texto para mandar a una radio para que te dijeran que tenía ganas de comer algo hecho por vos, y los 80 pesos de crédito que gastaste para que leyeran tus mensajes en la radio y eso jamás ocurrió. Me acuerdo y me rio. Vos y yo. Como el maestro y el alumno, el amigo y la confidente, dos hermanos de distintas generaciones, padre e hija. Y hoy me escucho a mi misma, y no puedo negar que te escucho a vos. Escalando con los mismos ideales, casi por casualidad, transitando rutas similares pero que no son las mismas, sin embargo llegan al mismo lugar. ¿Qué contarte que no sepas? Si estás presente en mis respiros. Hoy también quiero recordarte algo, lo mismo de siempre, pero dicho hoy. Te amo, y te extraño papi.
viernes, 13 de mayo de 2011
Poniendote al día
Castillos de oportunidades entre océanos de miedo.
No todas las cosas se pueden hacer en soledad.
Si estuvieras acá, ayer te hubiese llamado.
'Pa, ¿cómo hago para clavar un clavo en la pared y que no se me doblen?
Te hubiese dicho. Y seguro me hubieses contestado:
'¿No tenés otro horario para llamarme, boludita?'
O sino un...
'Pegalo con plasticola'
Siempre tan boludo.
Extraño tu humor ácido y negro.
Los acordes de tu guitarra y tu voz dormida.
Extraño hacerte reir y que se te marcaran unos hoyitos en los cachetes.
Extraño las madrugadas en la ruta, mientras todos dormían
y yo te hacía companía para que no te duermas.
Extraño cocinar mierda y que te parezca una delicia.
Extraño los bocinazos a la salida del colegio,
o los abrazos después de una pelea.
Extraño ver cómo decorabas tu casa de una manera muy homosexual.
Extraño las meriendas de cien mil alfajores.
Extraño vaciarte la heladera.
Extraño cuando decías: - ¿Victoria te podés dejar de reír como una pelotuda? .
Extraño llegar a tu casa y que Mari se tumbara en el sillón,
para no despertar hasta la cena.
Extraño tus historias, tus anécdotas.
Extraño que me digas que soy más linda sin maquillaje.
Extraño tus comidas, que raro no?
Y tu perfume, y tu ropa.
Extraño ver nevar en Buenos Aires desde la ventana de tu cuarto.
Extraño contar los estados de Estados Unidos,
o hablar de las estrellas de camino al campo.
Extraño tu opinión, y tu violencia en el pensamiento jamás ejercida.
Extraño verte ir a dónde nadie iba. Que coincidencia.
Extraño verte llorar.
Extraño saber que fuiste un hombre, valores, y justicia.
Te extraño mi vida, y aunque te dejé ir me quedó un poco de vos.
Quiero llamarte, contarte cómo va mi vida, que me molesta hacer de ama de casa y de hombre de casa en mi hogar,te quiero contar que soy la nueva plomera, albañil, cocinera, madre, padre, sólo para que te rías de mi.
Quisiera llamarte, pero en la eternidad no hay teléfonos.
No todas las cosas se pueden hacer en soledad.
Si estuvieras acá, ayer te hubiese llamado.
'Pa, ¿cómo hago para clavar un clavo en la pared y que no se me doblen?
Te hubiese dicho. Y seguro me hubieses contestado:
'¿No tenés otro horario para llamarme, boludita?'
O sino un...
'Pegalo con plasticola'
Siempre tan boludo.
Extraño tu humor ácido y negro.
Los acordes de tu guitarra y tu voz dormida.
Extraño hacerte reir y que se te marcaran unos hoyitos en los cachetes.
Extraño las madrugadas en la ruta, mientras todos dormían
y yo te hacía companía para que no te duermas.
Extraño cocinar mierda y que te parezca una delicia.
Extraño los bocinazos a la salida del colegio,
o los abrazos después de una pelea.
Extraño ver cómo decorabas tu casa de una manera muy homosexual.
Extraño las meriendas de cien mil alfajores.
Extraño vaciarte la heladera.
Extraño cuando decías: - ¿Victoria te podés dejar de reír como una pelotuda? .
Extraño llegar a tu casa y que Mari se tumbara en el sillón,
para no despertar hasta la cena.
Extraño tus historias, tus anécdotas.
Extraño que me digas que soy más linda sin maquillaje.
Extraño tus comidas, que raro no?
Y tu perfume, y tu ropa.
Extraño ver nevar en Buenos Aires desde la ventana de tu cuarto.
Extraño contar los estados de Estados Unidos,
o hablar de las estrellas de camino al campo.
Extraño tu opinión, y tu violencia en el pensamiento jamás ejercida.
Extraño verte ir a dónde nadie iba. Que coincidencia.
Extraño verte llorar.
Extraño saber que fuiste un hombre, valores, y justicia.
Te extraño mi vida, y aunque te dejé ir me quedó un poco de vos.
Quiero llamarte, contarte cómo va mi vida, que me molesta hacer de ama de casa y de hombre de casa en mi hogar,te quiero contar que soy la nueva plomera, albañil, cocinera, madre, padre, sólo para que te rías de mi.
Quisiera llamarte, pero en la eternidad no hay teléfonos.
miércoles, 20 de abril de 2011
Canción para Soledad
No me preguntes más
En tu traje de mujer de cinco años
Puede que no tenga la respuesta
A tu pregunta inquieta
Y sigue creciendo despacito
En tu mundo de muñecas
Sé que el tiempo es cruel,
Lo dice la piel de mis manos,
Pero como ayuda el saber
Que sos continuación de mis pasos,
Con tu sonrisa travieza
Aminorás el paso de los años.
Ay Soledad,
Tu realidad,
Se va escapando
Por el verde de tus ojos,
Invitandome a volar
Por tu sendero de sueños
Donde tu vida pasa
Sólo por tus juegos.
Ya sé que no te quedarás
En tu traje de mujer de cinco años
Y me es dificil aceptar
Que el futuro te tiende la mano
Para llevarte a navegar
Por estos tiempos de oro y barro.
Guarda por siempre en un rincón
El brillo acentuado de tu inocencia
Y no preguntes más por favor
No quiero medir tu inteligencia
Sigue viviendo al calor
Del abrigo de tus muñecas.
Autor: la persona que más amé en este mundo, Papá - 1997
Te extraño
En tu traje de mujer de cinco años
Puede que no tenga la respuesta
A tu pregunta inquieta
Y sigue creciendo despacito
En tu mundo de muñecas
Sé que el tiempo es cruel,
Lo dice la piel de mis manos,
Pero como ayuda el saber
Que sos continuación de mis pasos,
Con tu sonrisa travieza
Aminorás el paso de los años.
Ay Soledad,
Tu realidad,
Se va escapando
Por el verde de tus ojos,
Invitandome a volar
Por tu sendero de sueños
Donde tu vida pasa
Sólo por tus juegos.
Ya sé que no te quedarás
En tu traje de mujer de cinco años
Y me es dificil aceptar
Que el futuro te tiende la mano
Para llevarte a navegar
Por estos tiempos de oro y barro.
Guarda por siempre en un rincón
El brillo acentuado de tu inocencia
Y no preguntes más por favor
No quiero medir tu inteligencia
Sigue viviendo al calor
Del abrigo de tus muñecas.
Autor: la persona que más amé en este mundo, Papá - 1997
Te extraño
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