“Aprecio el por qué vengo a las montañas: no para conquistarlas sino para sumergirme en su inmensidad incomprensible —mucho mayor que nosotros—; para comprender mejor la humildad y la paciencia balanceadas en armonía, con el deseo de seguir siempre adelante; para obtener lo que las montañas ofrecen y regalarlo a largo plazo con buenos amigos y a fin de cuentas con mis propios hijos.”
sábado, 25 de junio de 2011
La gente se asusta; entonces se queda en la satisfacción sexual y llama al sexo "amor". El amor no es sexo. (...) es un sustituto. El sexo es como el conocimiento prestado: da la sensación de saber sin saber. Da la sensación de amar sin amar. En el amor tú no existes, tampoco el otro. De repente los dos desaparecen. Lo mismo sucede en Mahamudra. Mahamudra es un total orgasmo con la existencia entera. (...) El amor no es un esfuerzo, tú no puedes esforzarte para amar, tú simplemente dejas que te suceda, flotas en él.
(...)"Un hipócrita es un perfecto moralista: absolutamente artificial; una flor de plástico; inútil; fea; no es una flor en aboluto, sólo pretende serlo. Tantra es el camino natural; sé simple y natural. Es difícil porque los viejos hábitos tienen que romperse. Es difícil porque tienes que vivir en una sociedad de hipócritas; pero uno tiene que pasar por esto. Será arduo porque hay una gran inversión en las pretensiones falsas, artificiales. Puedes sentirte completamente solo, pero esta fase es transitoria. Pronto los otros empezarán a sentir tu autenticidad."(...)
OSHO
lunes, 20 de junio de 2011
Ayer quise darte un abrazo y no pude. Así que pensé otra alternativa para poder desearte feliz día y darte un regalo. El mejor regalo que una hija (favorita ja) puede darle a su papá. Y da la casualidad que es el mismo regalo que me diste vos a mi. Ese que dejaste colgado de la luna, y que dijiste que iba a tener la fuerza de mil tormentas. Ese regalo que nunca me dejó sola, y que me dijiste que alimente de esperanza y de pequeñas ilusiones, deseos realizables y todo el amor que me fuera posible. Gracias por regalarme algo semejante. Gracias por darme libertad. Y como tengo de sobra quería regalarte un poco en tu día. Te doy la libertad para que explores el Universo a tu antojo, te doy libertad para que seas agua y oxígeno, árbol y tierra. Quiero sentirte ser en las montañas, en el bosque, en tu pueblo, en el mío. Quiero que seas el Universo. Quiero poder encontrarte sin tener que buscarte. Quiero que seas el camino, la verdad, y el respeto. Quiero que seas la crítica que construye y la lluvia cayendo. Quiero que seas libre. No voy a llorarte esta noche. Sólo voy a agradecerte haber aparecido en mi vida, y llenarme de amor casi 17 años de mi vida. Lo que aprendí con vos es demasiado valioso e importante y prometo ponerlo en práctica. Te amo sabías? Te amo demasiado.
jueves, 16 de junio de 2011
Hacía tanto tiempo que las lágrimas no tenían gusto a tristeza. No es otra crisis existencial, ni un intento de sonar rebelde. A veces siento que si él estuviera acá tantas cosas sería distintas. Me pregunto si alguna vez le tocó vivir en carne propia el amargo sabor de una injusticia. Y después pienso, ¿qué habrá sentido en ese momento?. ¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿Llorar? ¿Dar pena? ¿Vengarme? ¿Ser injusta también? ¿Dejar que pase? ¿Huír?. Después las damas se preguntan porqué idolatraba al hombre y los hacía quedar como Dioses. Lo que pasa en realidad, es que el hombre se ganó un lugar cerca de la divinidad, y lo hizo porque entendió el concepto básico de igualdad, respeto, justicia. Las damas viven en su mundo de mentiras, y se ponen la máscara de justas sólo cuando otros ojos ajenos al entorno las miran. Si hay algo peor que vivir de la apariencia, es creer que sinceramente esa es nuestra apariencia. Hoy lloro, porque no puedo hacer otra cosa. Tengo valor, pero hoy no lo encuentro. No puedo lograrlo siempre sola. No vine a jugar de víctima. Sólo hablo con estos renglones para que sean testigos de este momento, y para que lo sean también cuando la naturaleza divina se ponga a trabajar. Hoy lloro porque algunos son crueles y no tengo un abrazo que sane. Mañana llorarán ellos y espero estar lejos.
miércoles, 15 de junio de 2011
(...)
Alvah no podía dormir y salió y se tumbó en la hierba mirando el cielo, y dijo:
-Grandes nubes de vapor cruzan la oscuridad, lo que me hace comprender que vivimos en un auténtico planeta. -Cierra los ojos y verás mucho más que eso.
-¡Vaya, hombre! No consigo saber lo que quieres decir con todas esas cosas -añadió, enfadado.
Siempre le molestaban mis conferencias sobre el éxtasis Samadhi, que es el estado que se alcanza cuando uno lo detiene todo y detiene la mente y con los ojos cerrados ve una especie de eterna trama de energía eléctrica ululante en lugar de las tristes imágenes y formas de los objetos, que son, después de todo, imaginarios. Y quien no lo crea que vuelva dentro de un billón de años y lo niegue.
-No te parece -siguió Alvah- que resulta mucho más interesante ser como Japhy y andar con chicas y estudiar y pasarlo bien y hacer algo de verdad, en lugar de estar sentado tontamente debajo de los árboles.
-Para nada -dije, y estaba seguro de ello y sabía que Japhy estaría de acuerdo conmigo-. Lo único que hace Japhy es divertirse en el vacío.
-No lo creo.
-Te apuesto lo que quieras a que es así. La semana que viene le acompañaré a la montaña y lo averiguaré y te lo contaré.
-Muy bien -suspiró-, en cuanto a mí, me limitaré a seguir siendo Alvah Goldbook y al diablo con toda esa mierda budista.
-Algún día lo lamentarás. No entiendo por qué no consigues comprender lo que te estoy explicando: son tus seis sentidos los que te engañan y te hacen creer, no sólo que tienes seis sentidos, sino además que entras en contacto con el mundo exterior por medio de ellos.
Si no fuera por tus ojos no me verías. Si no fuera por tus oídos no oirías ese avión. Si no fuera por tu nariz no olerías esta menta a medianoche. Si no fuera por tu lengua no apreciarías la diferencia de sabor entre A y B. Si no fuera por tu cuerpo, no sentirías a Princess. No hay yo, ni avión, ni mente, ni Princess, ni nada. ¡Por el amor de Dios! ¿Es que quieres vivir engañado todos y cada uno de los malditos minutos de tu vida?
-Sí, eso es lo que quiero, y doy gracias a Dios porque haya surgido algo de la nada.
-Bueno, hay algo más que quiero decirte: se trata del otro aspecto, de que la nada ha surgido de algo, y de que ese algo es Dharmakaya, el cuerpo del verdadero Significado, y que esa nada es esto, y que todo es confusión y charla. Me voy a la cama.
-Bueno, a veces veo un relámpago de iluminación en lo que intentas exponer, pero créeme, tengo más satoris con Princess que con las palabras.
-Son satoris de tu insensata carne, de tu lujuria.
-Sé que mi redentor vive.
-¿Qué redentor y qué vive?
-Mira, dejemos esto y limitémonos a vivir.
-¡Y un cojón! Cuando pensaba como tú, Alvah, era tan miserable y avaro corno lo eres tú ahora. Lo único que quieres es escapar y ponerte feo y que te peguen y te jodan y te volverás viejo y enfermo y te zarandeará el samsara porque estás aferrado a la jodida carne eterna del retorno, y lo tendrás merecido, te lo aseguro.
-No resulta muy agradable. Todos se angustian y tratan de vivir con lo que tienen. Tu budismo te ha vuelto misera ble, Ray, y hace que tengas miedo a quitarte la ropa para celebrar una sencilla y sana orgía.
-Bien, pero ¿al final no lo hice?
-Sí, pero después de muchos melindres... Bueno, dejémoslo.
Alvah se fue a la cama, sentado y cerrados los ojos, pensé: "Este pensar se ha detenido", pero como tenía que pensar en no pensar no se detenía, pero me invadió una oleada de alegría al comprender que toda aquella perturbación era simplemente un sueño que ya había terminado y que no tenía que preocuparme, puesto que yo no era "Yo" y rogué a Dios, o Tathagata, para que me concediera tiempo y sensatez y fuerzas suficientes para ser capaz de decirle a la gente lo que sabía (aunque no puedo hacerlo ni siquiera ahora) y así todos se enterarían de lo que sabía y no se desesperarían tanto. El viejo árbol rumiaba sobre mí, silencioso como una cosa viva. Oí a un ratón moverse entre la hierba del jardín. Los tejados de Berkeley parecían como lastimosa carne viva estremeciéndose que protegiera a dolientes fantasmas de la eternidad de los cielos a los que temían mirar. Cuando por fin me fui a la cama no me sentía engañado por ninguna Princess ni por el deseo de ninguna no Princess y nadie estaba en desacuerdo conmigo y me sentí alegre y dormí bien.
(...)
Alvah no podía dormir y salió y se tumbó en la hierba mirando el cielo, y dijo:
-Grandes nubes de vapor cruzan la oscuridad, lo que me hace comprender que vivimos en un auténtico planeta. -Cierra los ojos y verás mucho más que eso.
-¡Vaya, hombre! No consigo saber lo que quieres decir con todas esas cosas -añadió, enfadado.
Siempre le molestaban mis conferencias sobre el éxtasis Samadhi, que es el estado que se alcanza cuando uno lo detiene todo y detiene la mente y con los ojos cerrados ve una especie de eterna trama de energía eléctrica ululante en lugar de las tristes imágenes y formas de los objetos, que son, después de todo, imaginarios. Y quien no lo crea que vuelva dentro de un billón de años y lo niegue.
-No te parece -siguió Alvah- que resulta mucho más interesante ser como Japhy y andar con chicas y estudiar y pasarlo bien y hacer algo de verdad, en lugar de estar sentado tontamente debajo de los árboles.
-Para nada -dije, y estaba seguro de ello y sabía que Japhy estaría de acuerdo conmigo-. Lo único que hace Japhy es divertirse en el vacío.
-No lo creo.
-Te apuesto lo que quieras a que es así. La semana que viene le acompañaré a la montaña y lo averiguaré y te lo contaré.
-Muy bien -suspiró-, en cuanto a mí, me limitaré a seguir siendo Alvah Goldbook y al diablo con toda esa mierda budista.
-Algún día lo lamentarás. No entiendo por qué no consigues comprender lo que te estoy explicando: son tus seis sentidos los que te engañan y te hacen creer, no sólo que tienes seis sentidos, sino además que entras en contacto con el mundo exterior por medio de ellos.
Si no fuera por tus ojos no me verías. Si no fuera por tus oídos no oirías ese avión. Si no fuera por tu nariz no olerías esta menta a medianoche. Si no fuera por tu lengua no apreciarías la diferencia de sabor entre A y B. Si no fuera por tu cuerpo, no sentirías a Princess. No hay yo, ni avión, ni mente, ni Princess, ni nada. ¡Por el amor de Dios! ¿Es que quieres vivir engañado todos y cada uno de los malditos minutos de tu vida?
-Sí, eso es lo que quiero, y doy gracias a Dios porque haya surgido algo de la nada.
-Bueno, hay algo más que quiero decirte: se trata del otro aspecto, de que la nada ha surgido de algo, y de que ese algo es Dharmakaya, el cuerpo del verdadero Significado, y que esa nada es esto, y que todo es confusión y charla. Me voy a la cama.
-Bueno, a veces veo un relámpago de iluminación en lo que intentas exponer, pero créeme, tengo más satoris con Princess que con las palabras.
-Son satoris de tu insensata carne, de tu lujuria.
-Sé que mi redentor vive.
-¿Qué redentor y qué vive?
-Mira, dejemos esto y limitémonos a vivir.
-¡Y un cojón! Cuando pensaba como tú, Alvah, era tan miserable y avaro corno lo eres tú ahora. Lo único que quieres es escapar y ponerte feo y que te peguen y te jodan y te volverás viejo y enfermo y te zarandeará el samsara porque estás aferrado a la jodida carne eterna del retorno, y lo tendrás merecido, te lo aseguro.
-No resulta muy agradable. Todos se angustian y tratan de vivir con lo que tienen. Tu budismo te ha vuelto misera ble, Ray, y hace que tengas miedo a quitarte la ropa para celebrar una sencilla y sana orgía.
-Bien, pero ¿al final no lo hice?
-Sí, pero después de muchos melindres... Bueno, dejémoslo.
Alvah se fue a la cama, sentado y cerrados los ojos, pensé: "Este pensar se ha detenido", pero como tenía que pensar en no pensar no se detenía, pero me invadió una oleada de alegría al comprender que toda aquella perturbación era simplemente un sueño que ya había terminado y que no tenía que preocuparme, puesto que yo no era "Yo" y rogué a Dios, o Tathagata, para que me concediera tiempo y sensatez y fuerzas suficientes para ser capaz de decirle a la gente lo que sabía (aunque no puedo hacerlo ni siquiera ahora) y así todos se enterarían de lo que sabía y no se desesperarían tanto. El viejo árbol rumiaba sobre mí, silencioso como una cosa viva. Oí a un ratón moverse entre la hierba del jardín. Los tejados de Berkeley parecían como lastimosa carne viva estremeciéndose que protegiera a dolientes fantasmas de la eternidad de los cielos a los que temían mirar. Cuando por fin me fui a la cama no me sentía engañado por ninguna Princess ni por el deseo de ninguna no Princess y nadie estaba en desacuerdo conmigo y me sentí alegre y dormí bien.
(...)
domingo, 12 de junio de 2011
Soledad mexicana
Soy un extraño sin felicidad
caminando las calles de México,
recordando…
Mis amigos se han muerto,
mis amantes desaparecieron,
mis putas fueron proscritas,
mi cama apedreada
y sacudida por los terremotos
y no tengo hierba santa para volar
a la luz de las velas y soñar
con humo de autobuses…
Sólo eso, tormentas de polvo, y las mucamas
que me espían a través de un agujero
ahí en la puerta,
taladrado secretamente para observar
las almohadas con que hacen el amor los masturbadores.
Yo soy la gárgola de Nuestra Señora,
soñando en el espacio
sueños grises y brumosos.
Mi rostro apunta a Napoleón,
no tengo forma.
La libreta en la que anoto las direcciones postales
está plagada de "Que en paz descanse".
No creo en el valor del vacío,
me siento cómodo sin honor.
Mi único amigo es un viejo marica
que no posee una máquina de escribir.
Que, si fuera mi amigo,
Intentaría sodomizarme.
Queda algo de mayonesa,
una no deseada botella de aceite,
campesinos lavando el tragaluz;
un loco con quien comparto el mismo cielorraso
hace gárgaras en el baño contiguo
unas cien veces por día.
Si me emborracho tengo sed,
si camino mi pie se rompe,
si sonrío mi máscara es una farsa,
si lloro sólo soy un niño,
si recuerdo miento,
si escribo, ya todo fue escrito,
si muero, la muerte llega a su fin,
si vivo, la muerte recién comienza,
si espero, la espera es más prolongada,
si parto, la partida ya no existe,
si me duermo la dicha suprema es pesada,
la dicha pesa sobre mis párpados;
si voy a cines baratos me comen las chinches.
No tengo dinero para cines lujosos
Si no hago nada,nada lo hace.
sábado, 11 de junio de 2011
Un día vi llorar una niña en el espejo. Le dije que se levante del piso, que tenía algo para decirle. La tomé de la mano y la llevé a otro lugar. "Dime algo que ames con locura" le dije. "Las luces de la cuidad" manifestó. Me eché a correr, y me siguió como si fuera mi sombra. Caminamos por las calles, y le vi el rostro otra vez cuando miré el reflejo de un nuevo edificio. La luces de la cuidad brillaban en sus ojitos. Los años pasaron, y hoy ella es casi una mujer. A veces llora, porque el mundo le pide que sea perfecta. Un día se enojó porque no le gustó cómo se le veía el viejo jean azul. Otras veces se queja porque no es tratada como se merece, pero se levanta rápido. Y no importa cuántas veces se caiga sobre la misma piedra, ella se vuelve a poner de pie. Algunos días se llena de ilusiones mundanas, otros días respira sueños blancos llenos de arena y mar. Otras veces se maravilla con historias sobre bosques y montañas, y a veces cree enamorarse de príncipes que, según ella, existen en el mundo real, no sólo en los cuenos de hadas. Y cuando soy yo la que derrama lágrimas, la busco en el espejo y me lleva a ver las luces de la cuidad. Hablamos sobre estrellas mientras le hago jurar que nunca se aleje de mi. Ella entre carcajadas me dice que jamás podría, porque ella vive en mi.
Pasiones mundanas
El problema empezó cuando quise callar mi mente y ésta no guardó silencio. Ahí me di cuenta que algo andaba mal. Respiré hondo, pero seguía agitada. Traté de llevar mis pensamientos a algunos sobre la existencia y me di cuenta que ya no podía. Otra vez no, pensé. Pasiones mundanas, divertidas sí; pero no vengo con ese propósito. Salí victoriosa sólo por darme cuenta antes de que se hiciera tarde. Ser 1 - Ego 0
jueves, 9 de junio de 2011
Camino buscando un lugar, ese en el que mis ideas se sienten a gusto. Camino buscando un lugar, en el que puedo ser solamente yo, sin maquillaje que oculten mi cara, sin verguenza que invada mi voz. Camino buscando un lugar cálido cuando es necesario y fresco cuando hace falta. Camino y me cuesta llegar. Y cuando creo estar más cerca de aquel lugar que tanto esperé encontrar... salgo corriendo como una nena asustada.
Pienso que tal vez no estoy lista para ese pequeño paraíso, o quizás me falte seguir caminando.
Jueves 09
lunes, 6 de junio de 2011
400
"Los hombres grandes son aquellos que sienten que lo espiritual es más poderoso que cualquier fuerza material, y que son las ideas las que rigen el mundo."
domingo, 5 de junio de 2011
Puede que hoy esté de pie; puede que hoy sean otros mis problemas; puede que ya no encuentre felicidad en las rebuscadas cosas; puede que sólo halle mi escencia entre tus hojas de papel. Puede que en estos días el sol queme más; puede que desde ayer hasta mis huesos sientan en frío; puede que tu voz no suene más en la cotidiana realidad; puede que ya no me conforme con los recuerdos; puede que ya los abrazos imaginados no me abriguen. Puede que ya hayan pasado más de 2 años; puede que hoy me duela saber que tus ojos no me verán crecer; puede que a veces se me agote la paciencia; puede ser que a la vida le guste jugar con mis decisiones.
Pueden pasar muchas cosas, y puede que pasen otras más; y sigue doliendo saber que tus ojos no me ven, pero alivia saber que tu alma lo ve todo. Puede que te extrañe igual o más que siempre, pero puede que hoy duela igual o menos que ayer. Llega el invierno y trae recuerdos. Espero que el frío congele el dolor. Sólo me acuerdo las sonrisas desparramadas en las meriendas invernales de hace 5, 4, o 3 años atrás, tu voz respondiendo mis llamadas a la hora de la siesta, el día que gasté un mensaje de texto para mandar a una radio para que te dijeran que tenía ganas de comer algo hecho por vos, y los 80 pesos de crédito que gastaste para que leyeran tus mensajes en la radio y eso jamás ocurrió. Me acuerdo y me rio. Vos y yo. Como el maestro y el alumno, el amigo y la confidente, dos hermanos de distintas generaciones, padre e hija. Y hoy me escucho a mi misma, y no puedo negar que te escucho a vos. Escalando con los mismos ideales, casi por casualidad, transitando rutas similares pero que no son las mismas, sin embargo llegan al mismo lugar. ¿Qué contarte que no sepas? Si estás presente en mis respiros. Hoy también quiero recordarte algo, lo mismo de siempre, pero dicho hoy. Te amo, y te extraño papi.
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